En muchas empresas se piensa que la seguridad mejora con más normas, más jerarquía y más control.
Pero quien conoce el trabajo real sabe que las cosas no son tan simples.
El día a día está lleno de prioridades que se contradicen, información incompleta y decisiones rápidas que no aparecen en ningún procedimiento. Ahí es donde realmente se juega la seguridad.
El sociólogo Stefan Kühl explica que el funcionamiento de las organizaciones depende de tres factores que suelen pasar desapercibidos, pero que son clave para liderar la seguridad de forma efectiva.
1. Entender cómo piensa cada persona
No todos ven el trabajo igual:
un operario, un supervisor, un ingeniero o un técnico de prevención tienen experiencias, presiones y objetivos distintos.
Cuando estas visiones no se tienen en cuenta, las mejoras no funcionan.
Cuando se escuchan y se conectan, la seguridad gana.
2. El poder que no viene del cargo
Muchos cambios en seguridad no se logran por tener autoridad, sino por:
- Conocer bien el trabajo real
- Tener información clave
- Ganarse la confianza de la gente
- Haber demostrado criterio y experiencia
- Saber cuándo decir “esto así no va a funcionar”
En la práctica, los líderes y profesionales de seguridad influyen más por credibilidad y relaciones que por su posición en el organigrama.
3. La confianza (y la desconfianza bien gestionada)
La gente se atreve a parar un trabajo, reportar un problema o pedir ayuda solo si confía en que no habrá consecuencias negativas.
La confianza es poderosa, pero también frágil:
un compromiso incumplido, un problema ignorado o un cambio mal implantado pueden romperla muy rápido.
Kühl recuerda que incluso la desconfianza puede ser útil: reglas claras, contratos o salvaguardas ayudan cuando aún no existe una relación sólida. Son mecanismos que dan seguridad cuando la confianza todavía no está construida.
Para pasar de la desconfianza a la confianza hacen falta conversaciones honestas y comprender las presiones del otro.
Por qué fallan muchos cambios en seguridad
Porque ignoran estos tres elementos.
Nuevos permisos de trabajo, reorganizaciones, metodologías de riesgo…
Muchos proyectos fallan porque se diseñan desde el papel, sin considerar:
- cómo se trabaja de verdad,
- qué influencias informales existen,
- y cómo está la confianza entre áreas y personas.
Por eso los pilotos y pruebas pequeñas funcionan tan bien: permiten que la gente pruebe, opine y ajuste sin miedo.
Liderazgo lateral: el liderazgo que la seguridad necesita hoy
“Liderar lateralmente” significa buscar otras formas de avanzar cuando la cooperación no fluye.
Puede ser:
- abrir un diálogo que antes no existía,
- cambiar una regla,
- involucrar a otra persona que desbloquee la situación,
- o ajustar quién tiene poder de decisión en un proceso concreto.
No se trata solo de mandar, sino de crear las condiciones para que el trabajo salga bien.
En resumen
La seguridad mejora cuando combinamos:
- Entender cómo piensa cada persona
- Influir más allá del cargo
- Construir (y proteger) la confianza
- Aprender a través de pequeños experimentos
Los líderes que dominan estos elementos transforman la seguridad de forma mucho más profunda y sostenible que quienes se apoyan solo en la autoridad. Si quieres te podemos ayudar a desarrollar tu liderazgo.


