Bioiberica contaba con una sólida cultura preventiva y un firme compromiso con la seguridad y la salud de las personas. No obstante, identificó la necesidad de ir un paso más allá del cumplimiento normativo, reforzando la capacidad real de actuación de su plantilla ante situaciones de emergencia, tanto en el entorno laboral como fuera de él.
El principal reto consistía en dotar a todas las personas trabajadoras de los conocimientos, la confianza y la agilidad necesarias para intervenir de forma eficaz en primeros auxilios, fomentando al mismo tiempo una cultura del auxilio basada en la responsabilidad compartida. Además, el proyecto debía ser capaz de generar una implicación elevada y sostenida en el tiempo en una organización con varios centros de trabajo y una plantilla diversa.

La solución
Para dar respuesta a este reto, se diseñó e implantó un programa de formación experiencial en primeros auxilios, con un enfoque progresivo, práctico e inmersivo, dirigido a toda la plantilla de la organización.
El proyecto se estructuró en varias fases:
- Planificación a largo plazo, con el desarrollo del programa entre julio de 2023 y mayo de 2025, lo que permitió una implantación sostenible y adaptada a la realidad operativa de los tres centros de trabajo.
- Campaña de comunicación interna, orientada a generar conciencia, motivación e implicación desde el inicio y a lo largo de todo el programa formativo.
- Formación común en primeros auxilios, proporcionando una base sólida de conocimientos esenciales para la actuación ante emergencias.
- Píldoras formativas específicas, centradas en temáticas clave como el uso del desfibrilador (DESA), las hemorragias, las lesiones musculoesqueléticas, los golpes de calor y de frío, las intoxicaciones y las picaduras.
- Metodología experiencial e inmersiva, basada en la recreación de escenarios realistas que fomentan la participación activa y el aprendizaje significativo. Durante la formación se entrenaron maniobras de actuación en contextos simulados que reproducían situaciones reales, como la movilización de personas heridas en caminos rurales mediante el uso de materiales improvisados (troncos, jerséis u otros recursos disponibles), o la simulación de lesiones mediante maquillaje y prótesis especializadas, similares a los efectos empleados en el ámbito cinematográfico. Este enfoque permitió entrenar no solo los conocimientos técnicos, sino también la toma de decisiones, la coordinación y la capacidad de reacción ante emergencias reales, reforzando la confianza de las personas participantes.
- Simulacros no anunciados, como cierre del programa, en los que se puso a prueba la capacidad de reacción, la coordinación y la toma de decisiones del personal ante situaciones de emergencia reales.


Resultados
El programa alcanzó una participación superior al 95 % de la plantilla, con un total de 97 sesiones formativas impartidas en los tres centros de trabajo. La valoración global de la formación fue muy positiva, destacando especialmente su utilidad práctica y el carácter vivencial de las sesiones.
Los simulacros no anunciados evidenciaron una mejora real en la capacidad de respuesta ante emergencias, así como un aumento de la seguridad, la coordinación y la confianza de las personas participantes. Además, se constató la transferencia de los conocimientos adquiridos al ámbito personal, consolidando una cultura del auxilio que trasciende el entorno laboral y refuerza el compromiso social de la organización.
¿Quieres conocer más sobre este caso de éxito o impulsar una cultura del auxilio y la actuación en emergencias en tu organización? Estamos aquí para ayudarte. ¡Contáctanos!


