Lo que Hollnagel nos recuerda sobre la seguridad
En el mundo de la prevención, damos por hecho que investigar un accidente es un proceso lógico, casi matemático, para descubrir “la causa raíz” y evitar que se repita. Pero, ¿y si esa creencia fuera solo un mito reconfortante?
Erik Hollnagel, uno de los grandes pensadores en seguridad, lo llama el “credulismo de la causalidad”. Este enfoque parte de tres ideas que todos hemos escuchado (e interiorizado):
- Un accidente tiene siempre una causa clara.
- Esa causa puede descubrirse si analizamos lo suficiente.
- Si identificamos todas las causas, podremos prevenir todos los accidentes.
Suena lógico. Y también tranquilizador. Porque si hay una causa, hay control. Y si hay control, podemos dormir tranquilos. Pero, como señala Hollnagel, este planteamiento es tan seductor como limitado.
¿Buscamos causas o confirmamos creencias?
Las investigaciones de accidentes no se desarrollan en un vacío. Están condicionadas por modelos mentales, herramientas disponibles, plazos, presiones políticas… y por una especie de efecto óptico que Hollnagel denomina WYLFIWYF (What You Look For Is What You Find): vemos lo que esperamos ver.
Así, si nuestro modelo nos dice que la mayoría de accidentes se deben al “error humano”, terminamos encontrando errores humanos. No porque estén realmente ahí, sino porque no miramos más allá.
La necesidad de sentirnos seguros
Cuando ocurre un accidente, no solo nos enfrentamos a hechos, sino a emociones. El incidente es inesperado y genera ansiedad. Encontrar una causa nos da una sensación de control. Nos ayuda a “sentirnos seguros”, aunque no necesariamente a “ser realmente seguros”.
De la seguridad como ausencia de daño a la seguridad como éxito operativo
Tradicionalmente, la seguridad se ha definido como la ausencia de incidentes (Safety-I). Pero esto, nos dice Hollnagel, es una definición por la negativa: medir la seguridad por lo que no ocurre.
Una alternativa más rica es el enfoque Safety-II: estudiar qué hace que las cosas salgan bien. Aprender no solo del error, sino del trabajo cotidiano que tiene éxito. Porque la seguridad no es solo evitar que algo falle, sino garantizar que todo funcione como debe.
¿Y ahora qué?
En PrevenControl, trabajamos cada día con organizaciones que quieren pasar de la prevención reactiva a una cultura de seguridad más madura, centrada en:
- Comprender cómo se realiza realmente el trabajo.
- Identificar patrones, no solo eventos aislados.
- Reforzar las capacidades organizativas que permiten el éxito diario.
No se trata de dejar de investigar accidentes, sino de hacerlo con una mirada más amplia, menos culpabilizadora y más orientada a generar aprendizaje útil.
Porque sentirse seguro no siempre es sinónimo de estarlo. Pero entender cómo se construye el trabajo seguro sí lo es.
¿Quieres avanzar hacia una gestión de la seguridad basada en la realidad del trabajo y no solo en estadísticas? Escríbenos. Hablemos.


