Accidentes, incidentes, inspecciones, observaciones, evaluaciones de riesgos, medidas preventivas, formaciones, equipos de protección e indicadores. Las organizaciones generan cada vez más información relacionada con la Seguridad y Salud en el Trabajo.
Disponemos de más datos que nunca. Y, sin embargo, eso no significa necesariamente que tomemos mejores decisiones.
De hecho, uno de los grandes retos actuales de los departamentos de Seguridad y Salud no es conseguir más información, sino transformar todos los datos disponibles en conocimiento útil para actuar.
Generar datos es relativamente sencillo
Cada actividad preventiva genera información. Realizamos una inspección, investigamos un accidente, registramos una observación de seguridad, evaluamos un riesgo o impartimos una formación y, en todos los casos, obtenemos nuevos datos.
El problema aparece cuando toda esta información se encuentra distribuida entre diferentes herramientas, hojas de cálculo, documentos, correos electrónicos y aplicaciones.
La organización dispone de los datos, pero no siempre dispone de una visión global.
El problema de los datos fragmentados
Imaginemos una organización con diferentes centros de trabajo. Cada centro registra sus inspecciones en una herramienta diferente, los accidentes se gestionan en una hoja de cálculo, las medidas preventivas aparecen en diferentes documentos, la información sobre formación se encuentra en otra aplicación y los indicadores se preparan manualmente cada mes para elaborar un informe.
Probablemente, la organización dispone de toda la información necesaria. Pero obtener una visión completa de lo que está ocurriendo requiere recopilar, revisar, ordenar y relacionar datos procedentes de múltiples fuentes.
Cuando finalmente conseguimos hacerlo, puede que la información ya haya perdido parte de su valor.
Tener información no significa tener conocimiento
Un dashboard con decenas de gráficos puede resultar visualmente atractivo. Pero mostrar datos no es lo mismo que facilitar decisiones.
Un buen sistema de información debería ayudarnos a comprender dónde se concentran nuestras principales desviaciones, qué riesgos aparecen de forma recurrente, si existen centros con comportamientos diferentes, qué medidas preventivas acumulan retrasos o si estamos detectando los mismos problemas una y otra vez.
La diferencia entre acumular información y gestionar conocimiento aparece cuando somos capaces de conectar los datos y utilizarlos para comprender mejor nuestra organización.
Del indicador a la decisión
Uno de los riesgos de la digitalización es pensar que disponer de más indicadores mejorará automáticamente la gestión.
No siempre es así.
Podemos medir el número de accidentes, el índice de frecuencia, las inspecciones realizadas, las observaciones registradas, las horas de formación, las medidas preventivas cerradas o la participación de los trabajadores.
Pero cada indicador debería responder a una pregunta previa: ¿qué decisión queremos tomar con esta información?
Si un indicador no genera conversación, análisis o acción, probablemente su utilidad sea limitada.
Por eso, antes de crear nuevos cuadros de mando, las organizaciones deberían preguntarse qué necesitan conocer para gestionar mejor sus riesgos.
Los datos deberían permitir anticiparse
Durante años, buena parte de la gestión de Seguridad y Salud se ha basado en analizar aquello que ya había ocurrido. Accidentes, incidentes, lesiones o días perdidos son indicadores necesarios, pero tienen una limitación evidente: describen el pasado.
El verdadero potencial de los datos aparece cuando comenzamos a relacionar diferentes fuentes de información, como los resultados de inspecciones, las observaciones, los incumplimientos, las medidas preventivas, la participación de los trabajadores o la exposición a determinados riesgos.
Esta visión integrada puede ayudarnos a identificar tendencias y señales que, analizadas de forma aislada, pasarían desapercibidas.
Menos tiempo preparando informes. Más tiempo interpretándolos
En muchas organizaciones, los profesionales de Seguridad y Salud dedican una cantidad importante de tiempo a buscar datos, actualizar hojas de cálculo, revisar resultados, preparar gráficos y consolidar información procedente de diferentes centros.
Cuando el proceso termina, apenas queda tiempo para la parte más importante: analizar qué significan esos datos.
La tecnología debería invertir esta situación.
Automatizar la recopilación y consolidación de información permite que los profesionales puedan dedicar más tiempo a interpretar, analizar y decidir.
Una única visión de la Seguridad y Salud
Integrar la información preventiva permite comprender mejor las relaciones existentes entre diferentes actividades.
Un accidente puede estar relacionado con una evaluación de riesgos. La investigación puede generar diferentes medidas preventivas. Estas medidas pueden requerir nuevas inspecciones. Las inspecciones pueden detectar desviaciones recurrentes. Y estas desviaciones pueden indicar la necesidad de revisar determinados procesos, formaciones o controles.
Cuando cada elemento se gestiona de forma independiente, estas conexiones son difíciles de detectar.
Cuando la información está integrada, comenzamos a entender la Seguridad y Salud como lo que realmente es: un sistema.
La inteligencia artificial tampoco sirve sin buenos datos
La llegada de la inteligencia artificial está generando enormes expectativas en la gestión preventiva. Pero existe una realidad que no deberíamos ignorar: la capacidad de cualquier sistema inteligente depende, en buena medida, de la calidad, estructura y contexto de la información disponible.
Si nuestros datos están fragmentados, duplicados, desactualizados o aislados en diferentes herramientas, será difícil obtener todo el potencial de estas tecnologías.
Antes de preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial con nuestros datos, quizá deberíamos plantearnos otra cuestión: ¿estamos gestionando correctamente la información que ya tenemos?
El objetivo no es tener más datos
La transformación digital de la Seguridad y Salud no debería medirse por el número de aplicaciones utilizadas, indicadores creados o datos almacenados. Debería medirse por nuestra capacidad para comprender mejor lo que ocurre en la organización y tomar mejores decisiones.
Porque los datos, por sí solos, no mejoran la seguridad. Lo hacen las decisiones que tomamos gracias a ellos.
Y quizá el verdadero reto de los próximos años no sea generar más información preventiva, sino aprender a utilizar mejor la que ya tenemos.
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