¿Te suena eso de que cada incidente genera una nueva checklist, un nuevo formulario o una instrucción más? Aunque pueda parecer contraintuitivo, la acumulación de actividades, documentos y procedimientos de seguridad que no aportan valor real —lo que se conoce como safety clutter— puede estar socavando la seguridad en lugar de fortalecerla.
Un reciente estudio liderado por SHINe (Safety and Health Innovation Network), en colaboración con empresas del sector de la construcción en Australia, profundiza en este fenómeno. ¿La conclusión? Muchos sistemas de gestión de seguridad están tan saturados de burocracia que no sólo distraen de lo esencial, sino que además degradan la eficacia operativa, la implicación de los trabajadores y la cultura preventiva.
¿Qué es el safety clutter?
Según Rae et al. (2018), se trata de “la acumulación de procedimientos, documentos, roles y actividades en nombre de la seguridad que no contribuyen a la seguridad del trabajo real”. Este “desorden” se presenta de tres formas:
- Prácticas malintencionadas: aquellas que no reducen riesgos ni previenen daños, como formularios que nadie revisa o evaluaciones “de cara a la galería”.
- Prácticas excesivas: como los SWMS (Safe Work Method Statements) de 60 páginas que nadie lee, o procesos duplicados por exigencias contradictorias de diferentes auditores.
- Prácticas irrelevantes: procedimientos desconectados de la realidad del trabajo, diseñados sin consultar a quienes lo ejecutan.
¿De dónde viene tanto desorden?
El safety clutter no aparece por casualidad. El estudio identifica tres niveles de causas:
- Presiones externas: regulación múltiple, auditorías excesivas y exigencias dispares de los clientes.
- Respuestas organizativas: creación de documentos “por si acaso”, sistemas defensivos para evitar responsabilidades, o procesos pensados para cumplir más que para proteger.
- Prácticas internas: acumulación de reglas sin revisión, falta de participación de los trabajadores o interpretación errónea de requisitos legales.
Y lo peor es que todos estos factores están interconectados y se retroalimentan. Cada nuevo requerimiento puede generar otro proceso, otro control, otra barrera… que a menudo se añade sin eliminar lo anterior.
¿Y qué consecuencias tiene?
Más allá del desgaste administrativo, el safety clutter genera efectos reales y peligrosos:
- Desvía recursos de la supervisión activa hacia tareas burocráticas.
- Desengancha a los trabajadores, que ven la prevención como un obstáculo en vez de una ayuda.
- Aumenta los riesgos al generar una falsa sensación de seguridad.
- Debilita la cultura preventiva, fomentando el cinismo y la desconfianza.
¿Cómo empezamos a desbrozar?
El estudio propone un enfoque colaborativo y multinivel para reducir el safety clutter:
- Eliminar lo malintencionado: identificar prácticas que no aportan y dejarlas atrás.
- Simplificar lo excesivo: reducir formularios, unificar controles y adaptar la carga documental a lo realmente útil.
- Rediseñar lo irrelevante: reescribir procedimientos con la participación activa de quienes ejecutan el trabajo.
Una oportunidad para la evolución cultural
En PrevenControl llevamos tiempo insistiendo en la necesidad de pasar de una prevención centrada en el cumplimiento, a otra centrada en la eficacia real. La identificación y reducción del safety clutter es una vía poderosa para avanzar hacia una prevención que protege de verdad, que tiene sentido para las personas y que construye culturas más maduras y sostenibles.
Como dice el informe: “Cuando las actividades de seguridad se desconectan de su función protectora, paradójicamente aumentan el riesgo”.
¿Y tú? ¿Te atreves a revisar todo lo que hacéis “por si acaso”?


