Cuando ocurre un accidente o una desviación en el trabajo, en muchas organizaciones se activa automáticamente una búsqueda: la de la causa raíz. Se analiza el suceso, se trazan árboles de causas, se celebran reuniones, se señala un factor “determinante”… y se actúa sobre él.
Pero ¿qué pasaría si ese concepto tan aceptado como “la causa raíz” no fuera más que un espejismo? ¿Y si la verdadera pregunta fuera: cuándo debemos dejar de buscar causas?
Esta es la provocadora reflexión que plantea Ajay Verghese, profesor de Ciencia Política, en un artículo que explora el problema del regreso infinito (infinite regression): la búsqueda sin fin de la causa de la causa.
El mito de la causa definitiva
Verghese nos recuerda que esta frustración no es nueva. Ya los antiguos filósofos indios reflexionaban sobre la dificultad (o imposibilidad) de encontrar un origen último de los acontecimientos. Hoy, muchos investigadores sociales, y podríamos decir también muchos profesionales de la prevención, siguen atrapados en esta espiral.
Y la pregunta que lanza el autor es crucial:
¿Cuándo paramos?
Porque siempre puede haber una causa más atrás en la cadena. Siempre es posible que lo que consideramos causa principal no sea más que una consecuencia de algo anterior.
¿Qué implica esto para la prevención de riesgos laborales?
En el contexto de seguridad y salud, este planteamiento tiene consecuencias muy concretas. Si nos obsesionamos con encontrar la causa, podemos caer en errores como:
- Atribuir el suceso a factores individuales sin entender el sistema.
- Perder tiempo y recursos en análisis excesivos.
- Actuar sobre síntomas y no sobre patrones estructurales.
En lugar de eso, Verghese propone aceptar que el análisis causal tiene límites y que lo importante no es llegar al origen último, sino detenerse en el punto donde podamos tomar decisiones útiles.
¿Cuáles son esos puntos? Las reglas de parada
El autor propone un enfoque más estructurado para decidir dónde parar el análisis, mediante tres preguntas clave que podemos incorporar en nuestras investigaciones:
- ¿Hemos detectado un punto de inflexión crítico?
Ese momento en la cadena causal que marca una bifurcación importante. - ¿Estamos ante una causa necesaria y suficiente?
Es decir, ¿sin esta causa, el suceso habría ocurrido igual? - ¿Siguen existiendo mecanismos que conectan las causas anteriores con el resultado final?
Si no, quizá ya hemos ido demasiado lejos.
Además, propone herramientas como diagramar la cadena causal y usar la técnica de secuencia elaborada, que permite ponderar las causas en función de su influencia.
¿Y entonces? ¿Dejamos de buscar causas raíz?
No se trata de dejar de investigar, sino de cambiar el enfoque. La prevención no necesita certezas absolutas, sino aprendizajes útiles. Y eso implica aceptar que no siempre podremos llegar al fondo de todo, pero sí lo suficientemente lejos como para intervenir de forma eficaz.
En un mundo laboral complejo, con múltiples factores interrelacionados, quizás debamos pasar de hablar de la causa raíz a hablar de los factores relevantes. Y en lugar de buscar culpables, buscar puntos de mejora.
¿Te interesa la reflexión crítica en prevención?
En PrevenControl creemos que evolucionar la cultura preventiva pasa también por cuestionar algunos de nuestros propios modelos mentales. Porque entender mejor cómo analizamos los problemas… es el primer paso para resolverlos de verdad.


