Sin seguridad psicológica no hay aprendizaje

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En numerosas ocasiones hemos hablado de las organizaciones del aprendizaje y de la relación entre el aprendizaje y las organizaciones seguras. Ya lo dice Todd Conklin: “Una organización que no aprende no es una organización segura”. 

Además, hay que recordar que los entornos VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) en los que nos movemos hoy en día han venido para quedarse. Actualmente tenemos muchas piezas que componen los sistemas y además muchos sistemas interactuando, interconectados… A lo que hay que sumar la complejidad que caracteriza a las redes humanas. Cualquier organización para sobrevivir tiene que innovar, estar dispuesta a aprender y eso requiere equipos de trabajo sólidos, interdisciplinares, abiertos a compartir… y sin miedo a hablar.

Pues bien, para obtener una organización del aprendizaje, un ingrediente clave e imprescindible que debemos plantar y hacer crecer en la organización es la seguridad psicológica, como así lo reconocen los gurús de la teoría de las organizaciones del aprendizaje como Amy Edmonson en su libro The Fearless Organization: Creating Psychological Safety in the worlplace for Learning, Innovation and Growth.

Pero ¿qué es la seguridad psicológica?

En palabras de Edmonson, la seguridad psicológica se define como “un clima en el que las personas se sienten cómodas para expresarse y ser ellas mismas. Más concretamente, cuando las personas tienen seguridad psicológica en el trabajo, se sienten cómodas compartiendo preocupaciones y errores sin miedo, vergüenza o temor a represalias. Confían en que pueden hablar sin ser humillados, ignorados o culpados. Saben que pueden hacer preguntas cuando no están seguros de algo. Suelen confiar y respetar a sus compañeros”.

¿Por qué es importante?

Nos encontramos muchas organizaciones en las que hay una cultura en seguridad muy asentada, implicación por parte de la dirección y montones de herramientas para garantizar el “cumplimiento” en seguridad por parte de todos. Los programas están en marcha, las auditorías muestran que todo está correcto, el número de incidentes ha estado bajando progresivamente, pero estos números de repente se estancan y empiezan a aparecer incidentes… ¿Qué está pasando?, ¿Qué estamos haciendo mal? Aparentemente todo está correcto y cumple con la legislación… ¿Qué más podemos hacer?

Ante esta realidad, muchas organizaciones tienden a endurecer las políticas de cumplimiento, culpabilizar a los trabajadores por “malos comportamientos”, hacer más reglas, implantar más herramientas… Pero ¿eso resuelve realmente el problema? Los estudios dicen que no, y además muestran todo lo contrario: las estrategias basadas en vigilancia extrema y recompensas positivas y negativas en función del comportamiento, a largo plazo acaban teniendo un efecto rebote. Una de las consecuencias es el SILENCIO, que es uno de los mayores riesgos que puede haber en una organización. 

La evolución pasa por el aprendizaje, por saber qué está pasando realmente en la organización. Debemos conocer cómo se desarrolla el trabajo diario para detectar esas pequeñas señales, esas oportunidades de mejora que generan aprendizaje y permiten aumentar nuestra capacidad desde el punto de vista de la seguridad y salud.

Para crear estos aprendizajes se pueden emplear muchas herramientas de las que hemos hablado en anteriores posts, pero para que todo esto funcione tiene que darse el clima adecuado para que los equipos compartan sus problemas, inquietudes, dificultades y éxitos sin miedo, vergüenza o represalias. Y aquí es donde entra la seguridad psicológica.

Un clima de seguridad psicológica hace que la gente hable más, que reporte más errores y se muestre más abierta hacia el aprendizaje. De esta manera suceden cosas importantes para evolucionar la cultura de seguridad de las organizaciones:

  • Se aprende de los errores y se cometen menos.
  • La coordinación entre grupos o departamentos mejora considerablemente.
  • Se comparten ideas.
  • Se mejora la calidad. 
  • Se mejora el compromiso (engagement).
  • Etc.

De este modo, la seguridad psicológica es un ingrediente imprescindible y necesario para hacer crecer la organización en el camino del aprendizaje

“Sin seguridad psicológica no hay aprendizaje y si no hay aprendizaje no tendremos una organización segura”.

No podemos decir que la seguridad psicológica nos garantice el éxito, pero sin ella tarde o temprano estamos abocados a fracasar.

Si quieres que te ayudemos a potenciar un clima de seguridad psicológica en tu organización, contacta con nosotros.

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