Lo que nadie nos dijo sobre cómo deben ser las evaluaciones de riesgos (I)

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace poco más de un mes recibimos una petición de una organización solicitando una valoración para la contratación de una evaluación de riesgos. La petición, que estaba sin duda escrita por alguien con buen conocimiento de la seguridad y salud en el trabajo, especificaba claramente cómo debía ser la documentación elaborada por el servicio de prevención candidato a la contratación del trabajo. Básicamente decía que la evaluación de riesgos debía ser:

  • por puesto de trabajo
  • en formato sencillo y claro
  • con riesgos específicos
  • con medidas preventivas concretas

Es decir, que a más de 20 años de la entrada en vigor de la ley de PRL, con técnicos y SPA’s ya experimentados trabajando en el sector, estas aclaraciones deberían ser más que innecesarias. Sin embargo lo sorprendente es la cantidad de solicitudes como esta o muy similares que recibimos habitualmente. 

Es por ello que os dejamos con una serie de posts dedicados a aquellos puntos clave que nadie ha escrito, pero que creemos que deben ser la base de cualquier evaluación de riesgos que se precie: 

Preparación de la visita:

Es evidente que no todos los técnicos de prevención pueden saber de todo, pero sí hay técnicos que por formación de base o por su especialización o experiencia, pueden ser los más adecuados para abordar determinadas evaluaciones.

Por tanto, la selección de los perfiles es ya un punto de partida importante y clave para el buen desarrollo de los trabajos a llevar a cabo en una determinada organización.

Y no nos quedaríamos solo con eso. Por más conocimientos que atesore un técnico, es imprescindible que haga un trabajo previo de análisis de la realidad de la organización con la que se va a encontrar:

  • Sector: Indagar cómo está el sector en aquellos momentos: ¿está en un buen momento? ¿Está en plena negociación del convenio de sector? ¿Es un sector con una cultura preventiva tradicionalmente potente? ¿Accidentabilidad? Etc.
    En función de estos parámetros iniciales, nos vamos a encontrar una organización con un momento psicosocial distinto, por ejemplo, o con una percepción cambiante de la seguridad y salud.
  • Riesgos del sector: Más allá del contexto sectorial, nos interesa también indagar sobre los principales riesgos del sector y la forma en la que se suelen abordar. Es importante refrescar conocimientos o estudiar de forma previa aquellos riesgos específicos que podamos no dominar. Debemos ir con los deberes hechos, es crucial.
  • Contexto organizativo: Conocer el estado actual de la organización es tan importante como lo era analizar el sector. Podemos repetirnos las mismas preguntas. Es interesante solicitar documentación de forma previa a la visita: evaluación de riesgos anteriores, estudios específicos existentes, investigaciones de accidentes e incidentes, actas del comité de seguridad y salud, etc.
  • Proceso productivo: Es necesario conocer a fondo el detalle del proceso productivo para tener claros los puntos críticos del mismo y dónde se realizan las actividades, intervenciones o tareas más peligrosas, operaciones de mantenimiento y limpieza (habituales y no habituales), etc.
  • Estructura organizativa: Resulta imprescindible conocer también la estructura organizativa de la organización, con la que podamos identificar a los interlocutores clave que nos proporcionen toda la información necesaria y fidedigna a la realidad de la misma, para detectar aquellas situaciones críticas, puntos que preocupen y/o que sean controvertidos.
  • Participación del empleado: En su momento hablamos también de los beneficios de la participación del empleado en el proceso de evaluación de riesgos. Es precisamente en esta fase previa cuando solemos mandar una guía para la participación del empleado, dirigida tanto a mandos intermedios como al resto de colaboradores de la organización. En la misma, se les indica cómo pueden aportar en la identificación de riesgos, y que anoten las desviaciones, incidencias o puntos críticos que ellos, que son quienes mejor conocen su puesto de trabajo, puedan identificar con respecto a la seguridad. Esta es una práctica que, como indicábamos en el artículo dedicado a la participación, suele proporcionarnos una gran cantidad de satisfacciones y de preciosa información.

Con los puntos anteriormente mencionados, junto con la correspondiente participación de la representación de los trabajadores en el proceso, el técnico debe tener claro y preparar los equipos y medios necesarios que necesitará durante la visita, así como conseguir disponer de un guion claro de cómo se va a desarrollar la visita, preguntas que debe hacer, interlocutores con los que debe mantener entrevistas, puntos clave del proceso e instalaciones a visitar y revisar en profundidad, etc. y conseguir así obtener el máximo provecho de su visita a la organización.

¿Se os ocurre algún otro punto que podría aportar valor de forma previa a las evaluaciones?

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