La ergonomía y la psicosociología aplicadas son dos disciplinas fundamentales en el ámbito de la medicina en el trabajo. Ambas se centran en el estudio de los factores humanos en el entorno laboral y buscan mejorar la salud, seguridad y bienestar de los trabajadores, así como aumentar la eficiencia y productividad en el lugar de trabajo.

La ergonomía se ocupa del diseño y adaptación de los sistemas, productos y entornos de trabajo para que se ajusten de manera óptima a las capacidades y necesidades de los trabajadores. Su objetivo es prevenir los trastornos musculoesqueléticos y otras lesiones relacionadas con el trabajo causadas por posturas incómodas, movimientos repetitivos, levantamiento de cargas pesadas, entre otros factores.

La ergonomía aplicada se basa en el estudio de la anatomía, fisiología, antropometría y psicología del ser humano para diseñar puestos de trabajo ergonómicos. Esto implica ajustar la altura y posición de los escritorios, sillas y equipos, así como optimizar la iluminación, el ruido y la temperatura en el entorno laboral. Al implementar principios ergonómicos, se reducen las lesiones y se mejora el confort de los trabajadores, lo que a su vez aumenta su satisfacción y rendimiento laboral.

Por otro lado, la psicosociología aplicada se enfoca en el estudio de los factores psicológicos y sociales en el entorno laboral. Su objetivo es analizar y prevenir los riesgos psicosociales que pueden afectar la salud mental y el bienestar emocional de los trabajadores. Estos riesgos pueden incluir, entre otras cosas, el estrés laboral, el acoso psicológico, la falta de apoyo social, la carga de trabajo excesiva y la falta de autonomía en el trabajo.

La psicosociología busca identificar y abordar factores a través de intervenciones organizacionales y programas de salud mental en el trabajo. Puede traducirse en la implementación de políticas de conciliación laboral, programas de promoción de la salud mental, fomento de la comunicación y el trabajo en equipo, así como formaciones que potencian las habilidades de afrontamiento y la gestión del estrés.

De entre los principales objetivos que buscan estas dos herramientas organizacionales, se pueden encontrar:
Identificar y reducir los riesgos laborales tanto ergonómicos como psicosociales.
Adaptar los puestos de trabajo a las necesidades de cada trabajador en la medida de lo posible.
Establecer prescripciones ergonómicas para crear un entorno de trabajo óptimo en ese sentido.
Trabajar la motivación del trabajador, así como la satisfacción del mismo.

Ambas disciplinas se complementan para mejorar las condiciones de los trabajadores en el ámbito laboral, así como la calidad de vida de los empleados, ya que, promoviendo puestos de trabajo ergonómicos y entornos psicosociales saludables, se reduce el riesgo de lesiones y enfermedades derivadas del trabajo, además de incrementarse la satisfacción laboral, el compromiso y la productividad en el lugar de trabajo.

En definitiva, con la implementación de este tipo de medidas, se pretende mejorar las condiciones laborales directa e indirectamente relacionadas con los trabajadores y su entorno social, evitando así las incapacidades que se pueden dar a la hora del desempeño normal del trabajador en sus tareas diarias.