Cómo comunicar una prohibición de manera efectiva

Tiempo de lectura: 3 minutos

A la hora de comunicar una normativa, sea comunicación en prevención de riesgos o de cualquier otro tipo, surge la duda sobre qué tipo de mensaje es más efectivo: cuál se entiende mejor y logra un mayor seguimiento.

Este tema ha sido estudiado a fondo en los últimos años por la sociolingüística y la semiótica. Los manuales de comunicación y de retórica suelen desaconsejar el uso de oraciones negativas en base a las siguientes observaciones:

  • Una afirmación transmite datos más concretos que una negación. Siguiendo el ejemplo presentado por Daniel Cassany en Afilar el lapicero. Guía de redacción para profesionales (Anagrama, 2007), la frase “El crecimiento económico no ha alcanzado los 2,9 puntos” es más indefinida que “El crecimiento económico ha alcanzado los 2,7 puntos”.
  • Las afirmaciones se asocian con un tono constructivo y elegante, y los lectores las aceptan con mayor facilidad. Tienen, por tanto, mayor capacidad persuasiva.
  • La doble negación es difícil de entender. Tardamos más en procesar una frase como “No es cierto que Luis no asistiera a clase” que “Luis asistió a clase” o “Puede que Luis asistiera a clase” o incluso “No es cierto que Luis hiciera novillos”.

Cassany señala, citando a Eagleson, una excepción a la regla: la negación es la mejor forma de expresar una prohibición, ya que resulta directa e inequívoca, que es lo que se requiere en este caso. Sin embargo, creemos que eso sirve más para el inglés (suena mejor “Do not smoke” que “Smoking is forbidden”) que para el castellano, lengua en la que a nuestro entender es preferible “Prohibido fumar” a “No está permitido fumar” o “No fumar”.

En cualquier caso, pensamos que hay que tener en cuenta el contexto, de modo que,  siguiendo el ejemplo anterior, quizá deba usarse una construcción distinta según si la prohibición de fumar afecta a un bar o a un almacén de material inflamable.

Hemos analizado las diversas fórmulas con las que se ha comunicado la prohibición de fumar en España y las hemos ordenado de más a menos imperativa. A primera instancia diríamos que —con excepciones y vaivenes— los mensajes se han ido suavizando con el paso de los años, seguramente por la influencia de los citados estudios.

No fumar.

Directo y al grano, con una oración negativa.

Prohibido fumar.

Igual de directo e inequívoco, pero evitando la construcción negativa.

No se permite fumar. / No está permitido fumar.

El verbo (“se permite”) suaviza el demasiado imperativo “No fumar”. Se indica dónde no está permitido, aunque el texto quizá resulta algo largo para un mensaje que debe comprender todo el mundo, incluidas personas con escasa capacidad lectora.

No me fumes.

Le da un tono más personal: puede parecer que el cigarrillo pide no ser fumado, o quizá es que la persona que tienes al lado se queja del humo de tu cigarrillo. Apela a la emoción, pero quizá no sea suficientemente tajante.

Respeta la prohibición de fumar. Ayúdanos a cumplir la ley del tabaco.

Apela a la emoción de forma positiva (respeto, ayuda) y a la vez recuerda que existe una ley que prohíbe fumar. El texto es algo largo, sin embargo.

Respetar los espacios sin humo es de ley.

Como la anterior, combina la solicitud de respeto a los demás con el recuerdo a la obligatoriedad de una ley. Sin embargo, parece un juego de palabras y es algo confuso.

Se ruega no fumar.

Tono amable, pero poco efectivo. No es estrictamente una prohibición sino una petición o exhortación.

Gracias por no fumar.

Amable. Parecida a la anterior, pero más positiva y gentil.

Ambiente 100% libre de humo de tabaco.

Demasiado largo.

Espacio sin humo. / Entorno sin humo.

Ni prohíbe ni recomienda: constata que no hay humo. Sutil y efectivo, a nuestro entender. La primera muestra se refuerza con una frase de refuerzo en que sí se especifica que fumar está prohibido, mientras que la segunda lo hace con un mensaje emotivo y positivo.

¿A vosotros qué mensaje os parece más convincente y cuál más contraproducente? ¿Qué otros carteles de prohibición de fumar conocéis?

 

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